La sandía es el fruto de una planta herbácea de la familia de la cucurbitáceas, como el pepino y la calabaza. El fruto, cuyo peso alcanza fácilmente varios kilos, posee una pulpa roja rosada y a veces amarilla o blanca y numerosas pepitas. El fruto se cultiva en Africa austral, en la cuenca mediterránea y en otras regiones cálidas del globo.
Como la sandía es muy rica en agua (90 %), no es posible obtener un aceite esencial por extracción. El perfume del fruto es reproducido en laboratorio por un perfumista.
La nota de sandía da a las composiciones perfumadas una nota a la vez afrutada, acuática y verde.
La esencia aromática de Sandía apta diversas aplicaciones aromáticas como: Cosméticos, Jabones Líquidos, Shampoos, Sahumerios, Aceites/Esencias para Hornillos y Rociadores de Ambiente y Ropas, Body Splashes y Sales de Baño.
Los aceites fragancias son aromas de alta persistencia diseñados para embellecer, no para sanar. Si buscás propiedades terapéuticas, para eso están nuestros aceites esenciales y aceites terapéuticos.
Perfumería: Su aroma persistente los hace perfectos para crear perfumes, colonias y sprays corporales. Usá un máximo del 1% en tus formulaciones.
Cosmética: La primera impresión importa. Sumar un aroma atractivo a tu producto es la carta de presentación de tu cosmética artesanal. No superes el 1% en tu fórmula.
Masajes: Son ideales para preparar sprays aúricos, tanto para aromatizar el ambiente como para aplicar sobre la zona de apoyo de la cabeza del paciente. No tiene sentido incorporarlos en aceites o cremas de masaje, ya que carecen de efecto terapéutico. Si aun así decidís usarlos, no superes el 0,50%: el masaje activa la penetración cutánea al torrente sanguíneo y es fundamental respetar ese límite.